13 Noviembre 2011
 

Un “Borat” boricua abandona lujos y se va a Etiopía

El lado cómico de Marco Orsini sobresale en el documental ”The Reluctant Traveler”, que protagonizó por accidente durante un viaje a un exótico lugar.

 
Marco se ha dedicado a producir espacios de televisión y dirigir películas independientes.

Por Yaritza Rivas Bermúdez / ybermudez@elnuevodia.com

El sanjuanero Marco Orsini es cómico. Al sentarse a hablar sobre su experiencia con el documental “The Reluctant Traveler”, recuerda cómo la pasó sin baños y acampando por los áridos terrenos de Etiopía en África, a donde llegó en el 2007 con un equipo de grabación para hacer un documental en el que, sin querer, terminó siendo el protagonista.

El plan de ir a Etiopía era de “Mark”, la pareja con quien vive en Mónaco, el exclusivo principado francés, residencia de magnates. (Es el segundo estado independiente más pequeño del mundo, después de El Vaticano. Mide sólo dos kilómetros cuadrados.)

“Soy el único puertorriqueño que vive en Mónaco”, dice Marco, quien habla español con acento pues se crió entre Asia, Estados Unidos y Puerto Rico, llevado por su padre que se desempeñaba como militar.

Entonces, el día en que Mark saldría un mes de expedición por Etiopía junto a sus amigos multimillonarios se enfermó y desistió de ir al viaje. Así que el plan cambió. En su lugar, le pidió a Marco que fuera a grabar la hazaña en una película. Así fue como este puertorriqueño terminó cambiando lujos por lo esencial, viviendo y documentando en tono jocoso, la cotidianidad de este país al norte del continente africano.

Cuenta que aprendió a sustituir vino por toallitas húmedas. Y lidió con duchas improvisadas a la intemperie. Sin embargo, al final del mes resume su experiencia como un lugar hermoso con gente agradable que comienza a abrirse al turismo. Aunque, asegura, todavía no es un destino masivo.

Tesoros al descubierto

En el documental detalla el recorrido que incluyó visitas a Harar, Aksum, Tana, Gondar y Lalibela, la capital. En el trayecto, Marco reseñó - además de su “martirio”- lugares inhóspitos y prácticamente inexplorados.

Viendo imágenes del viaje, muestra un área de volcanes activos, por ejemplo el Dallol de donde brotan manantiales ardientes anaranjados, verdes, blancos o amarillos, como una melcocha de azufre con otros minerales.

“Parecía otro planeta. Quería caminar, pero me advirtieron: ‘No debes porque la última vez alguien cayó en un hoyo y murió'”, dice con tranquilidad y el sentido del humor que prevalece durante el filme de casi una hora de duración.

Habla del desierto de Danakil , situado dentro de la depresión de Afar, en Etiopía. Este es uno de los puntos más calientes del planeta con temperaturas diurnas que superan los 100 grados Fahrenheit.

“Es un lugar muy peligroso”, explica Marco, porque además de ser caliente está a más de 200 pies bajo el nivel del mar. “Cuando llueve, la gente muere. Y empezó a llover cuando estaba ahí. Imagínate”, dice.

En la cinta, que estrenó recientemente por televisión, a través Direct TV, aquí en Puerto Rico y Latinoamérica, se explica que aunque la gente no vive en este desierto, aquí llegan en camellos para extraer sal con procedimientos artesanales, para luego venderlos. Según el filme, un etíope gana no más de $100 al año.

Otro de los tesoros que se descubren en el camino es el Arca de la Alianza, o la famosa “Arca Pérdida”, que realmente se encuentra en un templo de Etiopía, aunque nadie tiene acceso. Ni el mismo Marco pudo verla, sólo se retrató por fuera. Lo que si pudieron revelar en el documental fueron las imágenes de frescos que relatan la historia de Jesús, que datan del año 800.

Además, no todo fue estar en lugares recónditos. Marco cenó con una familia a la que le preguntó si estaba bien eructar después de cenar. “En Etiopía comes con las manos. No puedes comer con la mano izquierda. Esa para limpiarse el trasero”, dice.

¿Te consideras el Borat boricua? El personaje interpretado por Sacha Baron Cohen sobre un presentador de televisión de Kazajistán que va a Estados Unidos a reseñar las supuestas virtudes del país. “No porque Borat se mofa de la gente. Yo me río de mí”, sostiene el puertorriqueño que tan pronto regresó de Etiopía agarró, dijo, su copa de champán. A pesar de los lujos que le rodean admite que ir a Etiopía le cambió su estructura espiritual. “Ahora puedo entender a mis tías”, dice en el sentido religioso.

Fundación de cine

Otro aspecto que surgió del viaje fue ayudar a fundar la International Emerging Film Talent Association. La organización brinda talleres de cómo hacer cine a jóvenes etíopes. También han formado una red, que les ha ayudado a mantenerse trabajando, detalla Marco, quien tiene una trayectoria como productor de espacios televisivos para las principales cadenas de Estados Unidos. Además ha dirigido filmes independientes, como éste que le han abierto otras puertas.

Según él, este ha sido el piloto para seguir documentando la vida en otros países a los que no se aconseja viajar. Así que se ha convertido en uno de los personajes del programa que está desarrollando llamado, “Dinner at the No Go's”, con el que ha viajado a Palestina, Jordania y, en estos días, adelantó que se infiltraría en Siria.

¿Temes ir allá? “No”, termina diciendo con su cara despreocupada y graciosa.